Esta escultura representa la unión inseparable entre dos fuerzas destinadas a coexistir: el rey y la reina. En un gesto de abrazo sutil y protector, las icónicas piezas de ajedrez se funden en una sola silueta, simbolizando equilibrio, complicidad y permanencia. Eternum habla de estrategia y pasión, de liderazgo compartido y de vínculos que resisten el paso del tiempo.